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Eduardo Ludeña

Eduardo Ludeña

Me siento muy honrado de que se me designara para presentar una semblanza de Miguel Layrisse, simplemente porque es una persona a quien aprecio mucho y le tengo cariño. Quiero empezar por presentar un breve recuento sobre Layrisse, el Investigador, para luego conversarles de mi apreciación sobre Miguel, como ser humano. Miguel Layrisse es caraqueño de origen vasco, estudió bachillerato en el Liceo Andrés Bello y obtuvo su grado de Doctor en Ciencias Médicas en la Universidad Central de Venezuela en 1943. Por espacio de cinco años hizo un postgrado en el Hospital Vargas, entrenándose en el área de Patología bajo la supervisión de los Dres. José Antonio O'Daly y Rudolf Jaffé.

Su entrenamiento de postgrado culminó en Estados Unidos, en el New England Medical Center, en Boston, bajo la dirección del famoso hema- tólogo Williams Dameshek. A su regreso a Venezuela, después de un corto tiempo dedicado a la hematología clínica, ingresó como Investigador al Banco de Sangre del Distrito Federal, cargo que desempeñó hasta 1961. Ese año ingresó como Investigador Contratado al IVIC, pasando a ser investigador Titular en 1967. Simultáneamente, dedicó parte de su tiempo a la enseñanza de la hema- tología y de la clínica médica en la Universidad Central.En lo que se refiere a Miguel Layrisse como persona, uno de sus rasgos es el profundo respeto que siente por el ser humano. Nunca he escu- chado a Miguel Layrisse hablar mal de alguien. En situaciones difíciles, se limita a expresar sus opiniones objetivas sin degradar ni agredir verbal- mente a la persona. A manera de broma, déjenme decirles que reciente- mente pude observar una vez más esta cualidad cuando no le escuché decir, ni en público, ni en privado que el Director o el Consejo Directivo eran unos grandes carrizos por haberío jubilado por oficio.

Otro rasgo admirable en la personalidad de Miguel Layrisse es su fuerza de voluntad y su respuesta a la adversidad. Una persona normal sin la fuerza de personalidad de Layrisse, ante las múltiples situaciones adversas por las que ha atravesado, probablemente en estos momentos estaría en una silla de ruedas. Se ha sobrepuesto con coraje y valentía poco comunes y ha seguido adelante, por lo que sigue activo en su laboratorio. No todo el mundo es perfecto y Miguel Layrisse no es la excepción. En el Laboratorio es muy conocida su proverbial distracción. Muchos han pasado por la experiencia de hablar con él y tener la impresión de que está alejado, perdido en las nebulosas, hasta que uno tiene como respuesta su famoso IAHHH!. Quisiera decir que respeto, aprecio y quiero a Miguel Layrisse por haberme enseñado con su ejemplo, tal como lo hacen los verdaderos maestros y que su prédica es su conducta.

Visto
por Egidio Romano Investigador.

Fecha

20 Julio 2015

Categorias

Emeritos