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Rafael Herrera

Rafael Herrera

Tratar de resumir la obra de un maestro en unas pocas líneas es tarea difícil, pues corremos el riesgo de omitir o no resaltar los aspectos relevantes de su trayectoria. Por ello me remito a desmenuzar el largo Currículum Vitae de Rafael Herrera (potoy) y sus treinta y cuatro años en el Instituto de andar haciendo caminos, como lo diría el poeta español Antonio Machado. En la entrevista para ingresar como Estudiante Asistente en Septiembre de 1964, Rafael Herrera le manifestó al Dr. Marcel Roche una temprana inquietud, difícilmente comprendida en el entonces recién fundado IVIC, mayormente dedicado a la biomedicina y otras ramas de la investigación casi exclusivamente de laboratorio. Esa inquietud marcó el leitmotiv para el resto de su carrera. Se trataba de un apego y una curiosidad por la naturaleza que lo llevaba a formularse las preguntas que luego se convertirían en hipótesis de trabajo creativo, en el campo mismo. Se podría decir que más allá de tener los pies sobre la tierra, Potoy necesitaba además tomar la tierra con sus propias manos, en un sentido que va más allá de lo literal. De hecho, sus primeras investigaciones se refieren precisamente a la caracterización de suelos. Potoy hizo su bachillerato en el Liceo Aplicación, en donde por alguna razón extraña se iniciaron también las inquietudes de no pocos de los investigadores del lVIC. A los cinco meses de haber ingresado en el Instituto, recibe su título de Ingeniero Agrónomo en la Universidad Central de Venezuela, y comienza sus actividades de postgrado en el área de Fisiología Vegetal y Química de Suelos en un lVIC que aún no estaba facultado para otorgar títulos de cuarto nivel. Sin embargo, completa esa experiencia en las Universidades de Comell en EEUU y de Reading en el Reino Unido; en esta última recibe su PhD defendiendo una tesis sobre los ciclos de nutrientes en un bosque del Alto Río Negro en el Estado Amazonas.


A partir de 1965 dirige un laboratorio que se inició en el Centro de Química, bajo el estímulo riguroso y generoso del Dr. Chuchani. El laboratorio de Ecología de Suelos fue primeramente conocido como el submarino amarillo debido a que literalmente teníamos que sumergimos ya que se ubicaba en los sótanos del reactor nuclear y carecíamos de luz natural. En 1973, este laboratorio pasó a formar parte del recién creado Centro de Ecología, con varias características que aún perduran entre la que destacan: la proyección al futuro a través del constante flujo de pasantes, tesistas, estudiantes de postgrado y postdoctorantes, y los esfuerzos para que estos asociados académicos se formen en el exterior, en los institutos más destacados y bajo la tutoría de  investigadores de reconocida trayectoria internacional. Estas características han estimulado la participación de jóvenes investigadores venezolanos en proyectos, comisiones y comités a nivel internacional. Todo lo anterior ha resultado en una composición profesional interdisciplinaria del laboratorio: agrónomos, biólogos, químicos e ingenieros forestales; también ha influenciado su estructura horizontal que ha creado oportunidades en campos diversos y complementarios con un interesante equilibrio en los grupos de trabajo y los equipos compartidos. Actualmente el laboratorio está conformado por cuatro líneas de investigación independientes pero con profundos nexos de trabajo tales como: ciclos biogeoquímicos y ecología de bosques tropicales; papel de la materia orgánica y las reacciones enzimáticas en suelos yaguas; metales pesados como contaminantes de suelos y vegetación, papel ecológico de las micorrizas vesiculares arbusculares y del Rhizobium. 

Potoy ha publicado más de sesenta artículos en revistas científicas tales como Acta Científica Venezolana, Interciencia, Oecologia, Plant and Soil, American Naturalist, Naturwisssenchaften, Ambio, Science, Biogeochemistry, Journal Soil Science Society of America, Geochemistry, Chemical Geology, Vegetatio, Biotropica, Hydrobiologia, Atmospheric Environment, Journal of Tropical Ecology, Plant, Cell and .Environment, etc.. Ha editado con diversos colegas nueve libros científicos sobre temas como los efectos ecológicos de una guerra nuclear, la acidificación en los países en desarrollo, etc..

Otro aspecto importante de la carrera científica de Rafael Herrera ha sido su proyección internacional basada en vínculos de investigación y publicaciones con los más variados grupos interdisciplinarios. Por (ejemplo, el proyecto del Sclentlfic Comffilttee on Problems of the Environment (SCOPE) sobre los flujos globales del carbono desde, los continentes a los océanos por los grandes ríos; el estudio regional del ciclo del nitrógeno; el estudio que inició la Academia Americana de Ciencias y que luego continuaron SCOPE y las Naciones Unidas sobre los efectos que a través de violentas modificaciones de los ciclos geoquímicos podría tener una guerra nuclear (invierno nuclear); el proyecto internacional sobre las grandes perturbaciones de los ciclos de nitrógeno y en particular del azufre que conlleva a la acidificación de ecosistemas (o lluvia ácida). Su importante contribución científica en el ámbito internacional ha llevado a Rafael Herrera a ser miembro del Comité Ejecutivo de SCOPE, del Consejo Internacional de Uniones Científicas (ICSU), del primer Comité Científico nombrado por el ICSU para darle forma e inicio al mayor programa de investigaciones interdisciplinarias que se haya creado hasta entonces, y del International Geosphere Biosphere Programme (IGBP), un estudio del cambio global del cual fue Vice-Presidente entre 1987 y 1992. También ha sido representante del International Union of Biological Sciences, y formó parte del comité internacional de expertos que hicieron la-evaluación del Programa MAB de la UNESCO. Fue asimismo miembro del Comité Directivo del programa internacional Long Term Ecological Research (LTER) de NSF /SCOPE/UNESCO-MAB, y del grupo científico ASCEND 21 de ICSU para el desarrollo de la agenda científica de UNCED Rio, 1992. Actualmente dirige las operaciones en América Latina del Programa sobre los Impactos de la Contaminación Atmosférica del Stockholm Environment Institute (SEI) con sede en la Universidad de York en el Reino U nido y operaciones en América Latina.


En nuestro País, Rafael Herrera ha asumido la responsabilidad de ser miembro del Consejo Superior de la Universidad Simón Bolívar, así como también ha sido asesor del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables, del Ministerio de Relaciones Exteriores, del Congreso Nacional, del Consejo Nacional de Universidades, de In parques, y miembro o presidente de comisiones de Ambiente, Ecología y Ciencias de la Tierra del CONICIT. En nuestro Instituto ha sido Jefe de laboratorio, Jefe de Centro, Sub-Director y miembro ex officio del Consejo Directivo del lVIC. La contribución de Rafael Herrera a la docencia también ha sido importante debido a sus múltiples contactos con diversas universidades nacionales y extranjeras. Ha dado clases, guiado tesis y ha sido jurado de tesis y trabajos de ascenso en las Universidades Central de Venezuela, Simón Bolívar, de los Andes, Francisco de Miranda, de Guayana, Cornell, Reading, California en Berkeley, Tennessee, Geogia, Stanford, Harvard, Complutense, Uppsala, Estocolmo, Linkoping, Umea, y Federal Fluminense. Son contadas las ocasiones en que los trabajos de investigación de un científico trascienden las barreras de la academia y llegan hasta el público general ya la acción en la sociedad. Las contribuciones de Rafael Herrera a la Ecología tienen sus frutos en resoluciones de política
ambiental tanto nacional como global. Por ejemplo:

Dos de sus artículos, informes de SCOPE y su participación en reuniones internacionales en 1983 fueron elementos importantes en las entonces cruciales negociaciones en las Naciones Unidas sobre el desarme nuclear.Las implicaciones de los hallazgos de sus investigaciones sobre los efectos en el clima del aumento del di óxido de carbono y otros gases en la atmósfera incidieron en la firma en 1997 en Kyoto, japón, del primer protocolo internacional para la reducción de emisiones de gases de invernadero. En 1986 Rafael Herrera y el Dr. Henning Rodhe de la Universidad de Estocolmo, organizaron en el estado Aragua una reunión internacional para tratar por primera vez el problema de la acidificación en los países tropicales. Hoy se han firmado acuerdos de acción en Asia, y en los próximos meses en África y América Latina a través del proyecto Swedish International Development and Cooperation Agency (SillA) que Potoy coordina para América Latina. Finalmente quiero resaltar otro aspecto poco conocido en ese espíritu inquieto de Rafael Herrera: se trata de escribir poemas, y que quizás se pueda apreciar en un verso inédito, escrito entre Washington y Caracas a fines de Septiembre de 1986.

  • Life is
  • but a yearning
  • For something
  • not discernible
  • The perpetual
  • search
  • Modulated
  • by music
  • Punctuated
  • by thunder
  • Keep the
  • search, never stop longing
  • Because reaching
  • the goal
  • Is defeating
  • the purpose,
  • The ultimate
  • blunder

Considero que nosotros, como miembros del IVIC, nos debemos de sentir orgullosos de seguir contando con Rafael Herrera, ahora como Investigador Emérito, por todas sus facultades intelectuales y académicas, de las cuales aún tiene mucho que dar a nuestra comunidad científica.

Visto por Jorge E. Paolini G., Investigador.

Fecha

20 Julio 2015

Categorias

Emeritos