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Boris Drujan

Boris Drujan

Jorge Manrique, soldado y poeta español del siglo XV, en las "Coplas a la Muerte de su Padre", destaca en forma universal y aun contemporánea tres tipos de vida: la biológica, la eterna y la de la fama; la biológica, conocida y mensurable; la eterna, desconocida y cuestionada. Estos fueron derroteros en la existencia de Boris Drujan. Nació en 1928 en Suwalki, Polonia, de padres de origen ruso. Luego de la llegada de los rusos a Polonia, la familia fue trasladada a Siberia. Cuando Stalin firmó el acuerdo con el gobierno polaco en Londres se radicaron en Tachiquistán, donde estudió el bachillerato. Más tarde comenzó a estudiar medicina en Berlín. Posteriormente participó en la guerra de Independencia de Israel.

En Canadá contrajo matrimonio y en 1961 vino a Venezuela, donde trabajó en Química con el Dr. Gabriel Chuchani y en la Universidad de Carabobo. En 1962 fundó en el IVIC el Laboratorio de Neuroquímica. Publicó trabajos con destacados investigadores, tales como Gunnar Svaetichin, Koki Negishi, Miguel Laufer, Miro Brzin, Nico van Gelder. Drujan es considerado un pionero en el estudio bioquímico de la retina. En este campo tiene publicaciones clásicas con sus estudiantes, hoy psiquiatras, J.M. Díaz Borges y N. Alvarez. 

De 1974 a 1980 fue Decano del Centro de Estudios Avanzados. Durante esos años reorganizó la estructura del Centro, pudo mejorar la residencia de estudiantes, creó el fondo de matrículas y firmó varios convenios. En 1975, debido a la creación de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho y del Plan Andrés Bello, tuvo lugar un enriquecimiento de las actividades docentes. De 1984 a 1988 ocupó la Dirección del IVIC. Durante este período de intensa crisis económica Drujan trabajó con su optimismo característico. En 1987, con motivo de los 25 años del Laboratorio de Neuroquímica, se realizó por primera vez en un país latinoamericano y con la participación de miembros del IVIC, la reunión conjunta de las Sociedades Internacional y Americana de Neuroquímica.

Retornando a Manrique, el tercer tipo de vida, la vida de la fama, es la huella que dejamos en nuestro medio. Boris Drujan manifestó un constante interés por el trabajo en el laboratorio hasta sus difíciles días finales. Dejó un equipo de trabajo integrado por investigadores y asistentes, el cual está involucrado en acción y pensamiento en diversos proyectos de investigación. Esta ha sido la labor más destacada de Boris Drujan. Ojalá que todos, como él lo hizo, disfrutemos del beneficio de trazar un camino y contar con una generación de relevo.

Visto por Lucimey Lima, Investigadora.

Fecha

20 Julio 2015

Categorias

Emeritos