N° 138


 
  
Sucrenses no ven luz, "la Palometa Peluda" los azota
  
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Palometa Peluda

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XI Congreso Venezolano de Microscopía en Caracas

Tip Noticioso
  

La luz no siempre trae cosas buenas; en el estado Sucre, ni las neveras se abren para que el resplandor no atraiga a "la palometa peluda". No es una historia de terror para niños, es una realidad irritante que fustiga a toda la población y ante la cual la ciencia venezolana se ha estimulado para traer respuestas.

Por: María Alejandra Piñero

Un picor incesante, erupciones, padecimientos respiratorios, fiebre local, conjuntivitis, dolores de cabeza y desesperación, son algunos de los rastros que puede dejar la ocurrencia de encender un bombillo durante la noche en alguno de estos pueblos acechados.

Las luces de los postes ensombrecen ante nubes merodeadoras conformadas por una polilla. Al día siguiente, aros de peludos insectos muertos quedan expuestos sobre las aceras, a los caprichos del viento que esparce inclemente pelos nocivos.

La palometa es una mariposa que se cría en cierta vegetación de los manglares (en el Golfo de Paria, también hay reportes en el Zulia, al sur del lago) y en ocasiones se ha visto en otros árboles como la guayaba. El insecto es atraído por la luz y en su vuelo, sin percatarse, suelta los pelos urticantes, por lo que tanto de día como de noche, en el aire de estas localidades viajan estas cerdas tóxicas para alojarse en la piel e incluso afectar los ojos de transeúntes, sean cautos o incautos; así lo atestiguan los pobladores de estas regiones y la evidente dermatitis aflorada en niños, jóvenes y adultos.

El Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas - IVIC- ha tomado cartas en el asunto, y bajo las líneas de acción del Ministerio de Ciencia y Tecnología, con la participación de Fundacite Sucre, la Universidad de Oriente, Fundasalud, la Alcaldía del Municipio Cajigal, entre otros, está realizando trabajos de investigación y control de la palometa peluda con el objetivo de propiciar estrategias para su control, así como elaborar propuestas de medicamentos y otros alcances útiles para la región afectada y para el campo de la ciencia y la tecnología.

La evolución de la oscuridad

  

En estas regiones el acaecimiento de mariposas nocturnas de la variedad "Hylesia" ha sido popularizado por los afectados de Yaguaraparo e Irapa.

Hoy los ancianos de estos pueblos cuentan que, desde hace muchos años atrás, en épocas de claridad, estos insectos se acercaban a los alumbrados públicos y todo el que se encontraba cerca de ellos revelaba ulteriormente una dermatitis (en Suramérica hay casos datados cercanos a 1911).

Sin embargo en nuestros tiempos la historia ha cambiado de color, para los narradores contemporáneos la leyenda es negra: la oscuridad está venciendo a luz, pero por primera vez en historias pueblerinas, lo oscuro va en favor de los buenos del relato.

Ni la nevera ni incluso una vela generan luz a la caída del sol, (ningún habitante se atreve a encender nada) pues con el primer destello aparecen las palometas "¿y quién sabe de donde?" Algunos dicen que emergen incluso en cuartos totalmente cerrados…

La alerta sanitaria declarada en Monagas, las quejas recibidas por su presencia en los municipios Maturín, Cajigal, Mariño, Benítez y Libertador, así como el avistamiento en lugares vecinos, están señalando un posible crecimiento desmedido de la plaga.

En las noches de estas localidades sólo brillan las estrellas y alguna que otra trampa de luz que los científicos siembran en manglares o zonas contiguas para capturar al insecto.

Bajo un aire especulativo, también hay quien refiere que los vientos huracanados pudieron colaborar, de algún modo, con la dispersión del insecto. En la misma tónica se habla del desequilibrio ecológico, el evidente crecimiento de la población y con ella de alumbrados públicos y particulares, así como del uso de insecticidas y pare usted de contar.

A la luz de la ciencia

  

La palometa es una mariposa que posee abundantes pelos, en especial en el área del abdomen y la espalda; "Hylesia metabus" es su nombre científico y bajo estos términos se le conoce como una especie de Lepidóptero. En Venezuela se encuentra distribuida principalmente hacia el noreste del territorio.

"Las hembras adultas cubren sus huevos con sus setas (pelos) abdominales. El contacto con estos causa una severa dermatitis en los humanos. Las setas provenientes de los machos no producen tales sintomatologías", así lo afirmó durante seminario en el IVIC la Dra. Frances Osborn, del Instituto de Investigaciones en Biomedicina y Ciencias Aplicadas (IIBCA-UDO), Cumaná.

La investigadora comentó que dado el ciclo reproductivo del alado se producen invasiones frecuentes en las comunidades cercanas que suelen interrumpir la actividad y vida de los habitantes del lugar.

Osborn, al igual que otros científicos del país, se solidarizó con un programa de muestreo, en el año 2000, en 28 zonas del municipio Maturín, tomando en cuenta las áreas en las que se habían reportado "H. metabus" según la Dirección de Vigilancia Epidemiológica y Saneamiento Ambiental.

En ese sentido estudió la presencia de plantas hospederas predominantes, los períodos de incidencia de las larvas y la densidad de la población del insecto.

Con esa serie de inspecciones e investigaciones determinó las áreas invadidas en el casco central de la ciudad, con la finalidad de hacer un estudio preliminar para el control de la palometa peluda, definiendo las áreas invadidas y las más infectadas.

A la vez llevó a cabo la realización de ensayos de laboratorio con larvas del insecto proporcionándoseles una dieta con tres (3) especies de hospederos presentes en el municipio: Psidium guajaba, Sysygium cumini y Sisgium malaccense.

En ese escudriñamiento también tienen un rol fundamental los conocimientos del Dr. Ulf Lundberg, del Departamento de Biología Estructural del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, quien en el seminario expuso sobre los alcances del proyecto que lleva a cabo para la caracterización de la sustancia urticante contenida en los pelos abdominales de Hylesia metabus y sobre las posibles implicaciones en el tratamiento de la población afectada.

Ulf Lundberg ha avanzado mucho en la caracterización de la sustancia que genera la reacción alérgica y en el estudio de la respuesta del cuerpo humano ante la misma; asegura que prontamente obtendrá resultados útiles para el desarrollo de posibles medicamentos, visto que ha profundizado en aspectos bioquímicos e incluso ha vivenciado en carne propia lo que acontece con el pueblo de Yaguaraparo específicamente.

Ambos especialistas y todo el grupo de colegas presentaron cómo la ciencia venezolana se está moviendo de manera constante para ofrecer alternativas que controlen a la palometa.

Estas actividades no pueden detenerse pues la polilla continúa perjudicando el bienestar y obstaculizando el desarrollo socioeconómico local.

El alivio temporal

  

El pueblo ha tratado de solucionar su problema concurriendo a los centros asistenciales y como es costumbre, desarrollando remedios caseros. Destacan así, la aplicación de vinagre en compresas o el uso de agua mezclada con Ace (el detergente).

Lundberg dice que estas terapias caseras dan alivio a causa del ph de ambas, al parecer se trata de los extremos: los ungüentos que funcionan deben tener el ph muy alto o bajísimo. Los jabones convencionales y cremas o similares parecen agravar el picor y malestar.

Como esperanza para estos venezolanos están los resultados de los trabajos mencionados y otros que están en la búsqueda de depredadores naturales del insecto y que también desarrollan sustancias (como feromonas) para el dominio de la palometa.

En efecto se han realizado jornadas para combatirla: han aplicado bacterias, trampas de luz, esparcido depredadores y entre otros. Ahora se habla de hongos y parásitos que ataquen a la plaga en sus distintos estadios.

En el ínterin en Sucre bajará el consumo de la electricidad y en el presente la noche será tan larga como lo fue hace centenares de años atrás.